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La fuga de capitales bajó, pero el "germen" del ahorro en dólares ya está instalado.

Expertos alertaron a iProfesional.com que el piso mensual se redujo pero aún así es demasiado elevado para una economía que debe recuperarse. “Las transacciones son en pesos pero se ahorra en moneda dura”, afirmó Carlos Melconian. ¿Cuál es el dato clave que deberá seguirse muy de cerca? Ver video

Los datos de julio y agosto trajeron cierto alivio al Gobierno. La fuga de capitales se redujo y las cifras, a simple vista, estarían reflejando un escenario de mayor calma en el mercado, tras haberse superado el pico de tensión producto de las elecciones.

Aunque los datos oficiales saldrán a la luz en octubre, desde M&S Consultores, la consultora dirigida por Carlos Melconian, estiman que en julio salieron unos u$s1.500 millones y en agosto unos u$s1.000 millones, lejos de los u$s2.700 millones registrados en junio, un mes convulsionado por los comicios.

En ese contexto, iProfesional.com consultó a un grupo de expertos, para conocer su opinión acerca de si el país logró, finalmente, “domar” aquello que se ha presentado a lo largo de los últimos dos años como el principal verdugo de la economía local.

Melconian fue contundente: “Si se evita mirar la foto de estos dos meses, para mirar el cuadro del año, se verá que se fueron casi u$s13.700 millones. “Los datos de agosto, mirados contra junio, son un alivio. Pero vistos en un período de 12 meses es un montón”.

El experto agregó que el problema es que la Argentina ha entrado en un sendero dolarizador y que, muy probablemente, deba permanecer en él durante bastante tiempo. “En los mejores momentos se llegará a u$s800 millones, que es un montón, y en los peores momentos, más. El problema con esto es que ya se ha instalado “el germen del ahorro en dólares”.

El economista enfatizó que ahora ya se arraigó en la sociedad la costumbre de “realizar las transacciones en pesos pero ahorrar en moneda dura”, y explicó que esto no es producto de la histeria, sino de un concepto que “resulta nocivo para una economía que intentó lucir pesificada”.


Así se refirió Melconian:




La caída a u$s1.000 M por mes, ¿resuelve el problema de fondo? En este contexto, que estaría marcando una menor “histeria” por atesorar billetes verdes, iProfesional.com indagó acerca de si el país puede convivir con este nivel de fuga de capitales, que ya no son u$s2.000 millones como ha sido el promedio del primer semestre, pero sí quedó estacionado en una franja entre los u$s800 y u$s1.000 millones por mes.

Lo primero que señalan los analistas es que la cifra sigue siendo aún muy elevada.

Para el ex presidente del Banco Central Rodolfo Rossi, la apetencia por la moneda extranjera no debería superar el 1% del PBI por año, es decir, entre u$s3.000 y u$s4.000 millones anuales. El experto consideró necesario que una nueva política corte con la desconfianza que se adueño de la moneda argentina.

La falta de un panorama totalmente despejado dejó un nivel alto de dolarización, que evita que la economía pueda mostrar nuevamente signos positivos. Si el año termina con una salida similar a la entrada a través del comercio exterior, todo el esfuerzo de los exportadores terminará yendo al colchón.

Para Melconian, que el país se mantenga en una cifra cercana a los u$s1.000 millones “no presiona el tipo de cambio, pero mantiene el estancamiento en el nivel de actividad, situación que el año que viene se va a hacer intolerable”.

Para que la economía se motorice, la fuga de capitales debería posicionarse generosamente por debajo del superávit comercial”. Y el Central debería recomponer “la seca” de los últimos dos años. Es decir, tendría que comprar a razón de u$s1.000 millones por mes”, concluyó.

Cabe resaltar que la mayoría de las consultoras dan cuenta de un superávit comercial cercano a los u$s16.000 millones. Pero, a su vez, proyectan una fuga de capitales de cercana a los $s17.000 millones, considerando que ya se han ido cerca de u$s14.000 millones del sistema, entre enero y agosto. Es decir, a esa cifra se le deberá adicionar la fuga de estos próximos cuatro meses.

Con un agravante: a esa cifra se llega con el “cerrojo importador” de Guillermo Moreno, con las serias consecuencias que esto trae para el corto y mediano plazo.

Por otro lado, un sector privado que compra en el año cifras similares al nivel de divisas que genera el país, a través de su comercio exterior, le resta margen de maniobra al Gobierno para aplicar políticas activas tendientes a reactivar la economía, le impide al Banco Central atesorar billetes (al menos en una alta dósis) y le quita margen de maniobra para volcar pesos al mercado para dotarlo de fluidez.

En este sentido, Bernardo Kosacoff, titular de la CEPAL, explicó a este medio que "la baja de la dolarización es un pequeño signo, pero que la magnitud de la salida, que fue de 7% del PBI por año, tiene un impacto notable en el desempeño de la economía y limita la ejecución de políticas económicas".

Otro dato que observan las fuentes consultadas es que, si se abre la mirada y se tiene en cuenta lo que viene ocurriendo en países vecinos, como Brasil, se observa que, por el contrario a lo que ocurre a nivel local, éstos registran fuertes ingresos de dólares, y marcan como una señal negativa que la Argentina transite el sendero contrario.

En este sentido, Rodrigo Alvarez, economista de la consultora Ecolatina, destacó: “Acá ocurre todo lo contrario a lo que sucede en Brasil, donde el mes pasado ingresaron u$s10.000 millones proveniente de fondos para países emergentes”.

Impacto en el consumo

Por otro lado, cada peso que se convierte en moneda extranjera, es un peso que se resta a la inversión o al consumo, principal motorizador de la economía local.

“La fuga de capitales es el principal problema de la economía argentina, porque se traduce en una reducción del consumo y del nivel de inversión. Es dinero que salió del circuito financiero como consecuencia de la incertidumbre”, dijo el economista jefe del IERAL de Mendoza de la Fundación Mediterránea, Gustavo Reyes.

Así las cosas, el consumo no logra despegar, si bien ha encontrado un piso en su caída, y esto atenta contra la recuperación.

Según calculó el economista, la preferencia por el dólar explica el 70% de la recesión en la que entró el país, a partir del cuarto trimestre del año pasado. El resto viene dado por la crisis económica internacional.

Dato clave, para no perder de vista

En los últimos tiempos se ha sumado un nuevo factor que, para varios economistas, tendrá un peso predominante en los próximos meses: la cuestión fiscal.

Sucede que, una de las formas de fortalecer la caja pública en épocas de vacas flacas, es acelerar la devaluación del peso. Es decir, más pesos por igual cantidad de dólares.

Precisamente, un informe de la consultora Econométrica, dirigida por Mario Brodersohn, dio cuenta que “una mayor devaluación de la moneda local cumpliría con dos objetivos, al menos en el corto plazo: aumentar la recaudación en pesos de las retenciones y, al mismo tiempo, licuar parte del gasto público a través de la inflación”.

El economista Luciano Laspina coincidió con ese análisis, pues explicó que "en el escenario postelectoral, la fuga de capitales se moverá al ritmo de los datos fiscales y las reformas tributarias impulsadas desde el nuevo Congreso".

El gasto público ha venido escalando en estos últimos meses a tasa que más que duplican la recaudación tributaria.

Por otro lado, y tal como diera cuenta iProfesional.com, el problema de caja en las provincias es un tema no menor: 15 de las 24 acumulan un déficit que se tornará insostenible en el tiempo y el Gobierno necesitará de mayores fondos para evitar que la situación se torne incontrolable. (Ver nota: El "patacón remixado" y las cuasimonedas, fantasmas que sobrevuelan la Argentina).

Si bien el mercado no espera una abrupta devaluación del peso, el problema del déficit provincial y la mayor fragilidad fiscal, hace que el Central tenga que continuar con su “devaluación administrada”, pero a un ritmo quizá más acelerado.

¿Ayudó el incentivo del blanqueo para traer divisas?

Los especialistas se anticipan y se muestran escépticos con respecto al impacto que el plan pudo tener.

David Mermelstein, economista senior de Econviews, señaló que “es un efecto pequeño en relación a la motivación que tiene aquél que decide fugar divisas. Probablemente el blanqueo haya contribuido un poco, pero no mueve la tendencia”.

”La variación del flujo de capitales no se puede alterar por medio de incentivos (como el blanqueo). Depende de la rentabilidad futura de las inversiones, de la incertidumbre y del riesgo país”, aclaró Mermelstein.

En tanto, Rodolfo Santángelo, socio de M&S Consultores, afirmó que “se blanquearon u$s4.000 millones: hay que ver si el contribuyente sólo lo declaró, si se compró un departamento, un bono u otra cosa. Y también qué hizo con los dólares. Si los fugó, el efecto es neutro”.

Así, de acuerdo con los especialistas, lo estructural tiene más peso que la situación puntual por la que el Gobierno buscó recaudar fondos.

Perspectivas

Aunque haya caído en estos últimos dos meses, por ser una variable de alta volatilidad, impredecible y sujeta a decisiones privadas, la salida de capitales sigue siendo la mayor vulnerabilidad del actual modelo económico.

De acuerdo a las estimaciones de Pablo Rojo, para los próximos meses, se puede esperar que se atenúe o amesete en torno a los u$s1.100 millones y u$s1.200 millones.

Para Alvarez, la salida de divisas “estará vinculada al aval financiero que el Gobierno pueda lograr con organismos de crédito”.

No obstante, la continuidad de la fuga de capitales no será gratuita. La economista de la consultora Exante, Soledad Pérez Duhalde, explicó que si la fuga se estabilizara en u$s800 millones, “Argentina extenderá la recesión y la crisis que está atravesando”.

"El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo."
Winston Churchill

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