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Cuando un negocio no es negocio.

El rendimiento sobre la inversión, es el parámetro para medir qué tan conveniente, es invertir en un determinado negocio. La regla es clara: si un negocio no da un rendimiento superior al que se puede obtener de una inversión.

El rendimiento sobre la inversión, es el parámetro para medir qué tan conveniente, es invertir en un determinado negocio.

La regla es clara: si un negocio no da un rendimiento superior al que se puede obtener de una inversión en un instrumento financiero de bajo riesgo y sin hacer nada, el negocio no es negocio.

Esta es la principal causa que hace que en un país con bajas tasas de interés por ahorro, se creen muchos nuevos negocios. Sucede lo contrario en los países con altas tasas de interés, donde casi no surgen nuevas empresas, especialmente de tallas pequeñas y mediana. Es decir, si tu dinero no rinde mucho en el banco, lo mejor que puedes hacer es montar un negocio, en donde aumentarán tus posibilidades de generar ganancias.

El emprendedor que está dispuesto a arriesgar su dinero o el de sus socios en un negocio, ha de tener muy claro dos principios básicos: el dinero se invierte para ganar, y los rendimientos casi siempre van de la mano con el nivel de riesgo que se asuma (a mayor riesgo, mayor rendimiento, es como lo resumen los hombres de finanzas).

En este rubro, la peor combinación que se puede encontrar es alto riesgo y bajo rendimiento. En ocasiones el emprendedor, llevado por su entusiasmo, no alcanza a identificar claramente este punto.

El rendimiento esperado sobre la inversión puede ser fácilmente comparado con otras opciones de inversión. Al analizar los resultados podrás tomar la decisión de participar o no en un negocio.

Para poder medir el rendimiento de tu proyecto, debes comenzar por un análisis detallado del proceso de funcionamiento del mismo, desde el instante cero, hasta el momento que creas se llego al funcionamiento esperado.

Registra cada cosa que deba ocurrir, define la fecha de ocurrencia y su costo. No olvides valorar ninguna circunstancia. En estos olvidos iniciales, puede estar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Para comenzar esta tarea necesitaras un cuaderno, un lápiz, tu tiempo, un escritorio o una mesa, una lámpara, luz eléctrica, etc. Define el valor de todo lo que uses, y la forma de pagarlo. No olvides que estas empleando tu tiempo y esfuerzo, y el mismo también debes valorarlo como si lo realizase otra persona con tus mismas aptitudes, valora tu trabajo, y define como lo pagarías.

Cuando creas haber terminado, trata de evaluar cada registro, si tienes certeza de que ocurrirá como lo registraste, mantenlo, caso contrario evalúa las posibilidades de ocurrencia de ese hecho, (entre 0 y 100%), y modifica en ese porcentaje el valor que esperabas se produjese. En caso de duda piensa que la posibilidad real más factible es la de menor valor.

Carga estos datos finales, y cuando termines oprime calcular. Obtendrás la tasa efectiva diaria que producen todos los dineros ingresados en tu proyecto. Esta tasa la podrás utilizar para comparar si se justifica recurrir a créditos con tasas inferiores para acelerar tu proyecto y mejorar su rendimiento.

Si tu proyecto no supera el 3% mensual, no lo continúes, llámanos y estudiaremos otra posibilidad, seguramente con mejores resultados.

Si la tasa fue superior, involúcrate seriamente en tu proyecto, pero deberás controlar férreamente el cumplimiento de los valores y las fechas proyectadas. Cada desplazamiento que se produzca, casi con seguridad disminuirá la tasa interna de tu proyecto. Esfuerza y fortuna. Suerte


"El verdadero precio de todas las cosas, lo que todas las cosas cuestan realmente al hombre que quiere adquirirlas es el esfuerzo y la molestia que supone adquirirlas. "
Adam Smith

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